Metl es náhuatl clásico — la lengua del centro de México que
todavía hablan más de un millón de personas. La voz designa
al maguey, género Agave,
la planta espinosa de la que viene el pulque, el mezcal y, por
selección posterior de cultivar, el tequila. Se escribe metl
en la ortografía colonial del franciscano Alonso de Molina y
sigue escribiéndose así en los diccionarios académicos
modernos.
Karttunen lo registra en la página 143 de su Analytical
Dictionary of Nahuatl con la glosa
«century plant, maguey, member of the Agave family of plants
(most commonly those cultivated for the production of pulque
and mezcal)». Molina, en el Vocabulario en lengua castellana
y mexicana de 1571, lo asienta de forma escueta: «metl. maguei.»
El Online Nahuatl Dictionary de la Universidad de Oregón
—proyecto Wired Humanities, dirigido por Stephanie Wood—
lista variantes ortográficas metli y mel, y
cita el Códice Florentino de fray Bernardino de Sahagún para
sus apariciones rituales y agrícolas en el siglo XVI.
Fonéticamente, metl es [metɬ]. Una
sola sílaba. La /tɬ/ final no son
dos sonidos sino uno: una t liberada de lado como
una l, fonema único, africada lateral alveolar
sorda. En náhuatl, «tl» nunca forma sílaba propia. El
castellano carece de ese sonido — el oído español lo
recibirá como [met] o, con vocal paragógica, como
[ˈme.tel]. Cualquiera de las dos
formas es bienvenida en esta casa.
El reconstruccionismo histórico lleva la palabra todavía más
atrás: protouto-azteca *mə-tl < *mahi-ta,
cognada del huichol mái, también
«agave». Es decir: cuando la familia uto-azteca era una sola
rama, antes de que se separaran nahuas, hopis, comanches y
huicholes, la planta ya tenía nombre. Metl está entre los
lexemas más profundos y estables que se documentan en la
lengua.
De la raíz nacen compuestos productivos.
Mexcalli es metl + ixca («cocer al horno») +
-li (nominalizador): «agave cocido al horno». De
ahí el español mezcal. Octli es la palabra
propia del pulque, la sabia fermentada del corazón de la
planta. Ixtle es la fibra que se saca del penca
—para cuerdas, redes, sandalias, costales, papel—. Cada
uno de estos compuestos es prueba sobrante: si la lengua
elaboró tantas palabras a partir de la raíz, es porque la
raíz ocupa el centro.
Llamar a un restaurante mexicano Metl es
comparable a llamar a un restaurante español Trigo
o Olivo. No es una elección decorativa. Es
colocarse en el sitio donde la lengua nombra el origen.